
La Delegación Miguel Hidalgo tiene el honor de invitarlo:
Inauguración del Museo del Escritor
Martes 6 de diciembre 2011
19 horas
FARO DEL SABER BICENTENARIO
Parque Lira No. 94
Colonia Observatorio
Informes 5281.4010 y 5281.8690
Museo del Escritor Inauguración
La Delegación Miguel Hidalgo tiene el honor de invitarlo: Inauguración del Museo del Escritor Martes 6 de diciembre 2011
Regala libros en Navidad - Luis Fernando Escalona
Promocion libros de Luis Fernando Escalona PAQUETE NAVIDEÑO: $150.00 pesos mexicanos más $30.00 de gastos de envío a toda la República Mexicana Ala de avispa editores Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla Intelectuales a la cartaEn su más reciente libro ¿Qué hacer?, Carlos Salinas se hace la misma pregunta que Lenin en 1902: en circunstancias por completo distintas, analiza a un México sometido a dos fuegos y con una solución: el neoliberalismo y el neopopulismo; la salvación salinista está en el liberalismo social. Pero lo que llama la atención es que habla de los intelectuales con insistencia. Siguiendo la lógica de Gramsci, los define y añade que “los intelectuales diseñan y sostienen los proyectos de ambos bandos”. Éste parecería ser un papel rutinario de los intelectuales, todos orgánicos, es decir, al servicio y apuntalamiento de una causa. Explica: “Lo que caracteriza a un intelectual, sostiene (Gramsci), es la función que realiza. Los intelectuales son no sólo pensadores, escritores o artistas, sino también organizadores, líderes o servidores públicos”. Es cierto: unos actúan al servicio de una causa con sus palabras y trabajos, otros con su silencio. En uno de los capítulos finales, “Intelectuales orgánicos: un debate empobrecido”, Salinas responde a sus críticos más importantes: Lorenzo Meyer, Enrique Krauze, Carmen Aristegui, Miguel Ángel Granados Chapa, Denise Dresser, Jorge Castañeda, Sergio Aguayo. En abono suyo, Salinas cita a Roger Bartra, quien fuera comunista: “En México predomina esa cultura populista conservadora que es responsable de haber bloqueado discusiones políticas de alto nivel entre los intelectuales.”
Escritor y periodista Premio Nacional de Letras - La generación malditaPremio Nacional de Letras - La generación maldita Si algo afecta a la literatura mexicana es la tendencia a los grupúsculos. Carlos Fuentes acaba de poner en circulación su libro La gran novela latinoamericana pero no para hacer una revisión de lector acucioso sino para ajustar cuentas con sus validos. Por eso es que da un salto de trapecista sin red protectora de la veneración del boom a la generación del crack. En medio, sin embargo, existe una generación de escritores que fijaron lo que debió haber sido la generación del boom mexicano pero por razones de política cultural se quedó en una especie de generación maldita. René Avilés Fabila, José Agustín, Gustavo Sainz, Gerardo de la Torre y Parménides García Saldaña irrumpieron con irreverencia en el ambiente literario al comenzar los años sesenta y —salvo Parménides que ya falleció— siguen dando lata con talento propositivo. La razón del desdén no es sino una forma de operar de las políticas culturales en México, y más cuando dependen de presupuestos oficiales. Pero fueron escritores de la generación de la rebeldía, de la ruptura, del sacudimiento a la modorra literaria que funcionaba en esos años como —claro— mafia. Sainz es el más innovador. Agustín fue el rupturista, aunque después regresó al redil estilístico. Avilés Fabila es el incansable, siempre produciendo. Parménides era la gran promesa, escribiendo desde el alma. De la Torre, siempre serio, fusionó la renovación estilística con el tema obrero. Esta generación, llamada “de la Onda” sólo por razones de temporalidad aunque con una caracterización que no reconocía la profundidad de sus propuestas rupturistas, ha sido como una generación perdida, pero no por su espacio político como la europea de entreguerras sino porque la historia mexicana no quiere encontrar aquello que no puede controlar. Ahora Avilés Fabila y Agustín aparecen en la lista, siempre secreta, negada pero aceptada con gestos de complicidad, del Premio Nacional de Ciencias y Artes en el área de lingüística y literatura, mejor conocido como Premio Nacional de Letras. Agustín irrumpió en 1964 con La tumba y luego escribió sus dos obras maestras: De perfil y Se está haciendo tarde (final en laguna). Ahí había propuesta de lenguaje, de estilo, de ruptura con el pasado formalista, un pistoletazo en medio de un teatro, como quería Stendhal. Las novelas posteriores de Agustín ya no lograron mantener su rebeldía estilistica, aunque mantuvieron su frescura y su talento para las letras. Avilés, en cambio, sacudió la modorra intelectual en 1967, —el mismo año de Cien años de soledad— con su novela Los juegos, un retrato festivo pero serio, irónico pero a fondo, de la élite intelectual entonces comandada —¿por quién más si no?— por el mandarín Carlos Fuentes. A Avilés le recomendaron que quemara las primeras cien cuartillas porque nadie le iba a publicar la novela; por eso acudió a la venta adelantada de ejemplares, la novela salió y quedó marcado por el índice de fuego del mandarín Fuentes. Obviamente Fuentes se brinca la generación de la Onda y se regocija con la del crack, una generación que nació para rendirle pleitesía a Fuentes. En 1970 Avilés dio otro brinco cualitativo con El gran solitario de Palacio, novela de dictadores producto de la represión del 68 mexicano y cuyo título se convirtió en una especie de cuento corto además del más citado en referencias políticas para aludir a los presidentes del gran poder. El Tirano Banderas de Valle-Inclán salió en 1926 y El señor presidente de Asturias circuló en 1946, pero el dictador de Avilés fue precursor de lo que después harían Augusto Roa Bastos en 1974 con Yo, el Supremo, Carpentier también en 1974 con El recurso del método, García Márquez en 1975 con El otoño del Patriarca y en 2000 Vargas Llosa con La fiesta del Chivo. Avilés formó parte del grupo de la Onda pero fijó sus propios estilos, no tanto los protagonistas juveniles sino la propuesta de estructuras narrativas menos formales. Militante comunista, fue miembro de la célula Carlos Marx aunque más bien debió haber fundado, la célula Groucho Marx por su siempre fresco sentido del humor. Menos ideológico que definido en su opción socialista, de todos modos Avilés nunca dejó que su filiación acotara su creación, y eso a pesar de que en 1972 ganó el Premio Cuento de la Casa de las Américas, de Cuba, con La desaparición de Hollywood una muestra de la otra faceta de Avilés: la de cuentista consumado, y dentro de esa forma literaria la línea fantástica que ha logrado como pocos. Además de mantener un ritmo consistente de producción literaria, Avilés ha destacado como periodista y, de manera sobresaliente, o promotor cultural, lo mismo con la revista El Búho que con su obra magna: el Museo del Escritor, hazaña personal que registra ya cosas de escritores, primeras ediciones y sobre todo un espacio de reconocimiento a la función del escritor. Avilés Fabila formó parte de una generación de escritores que fue desdeñada por razones extraliterarias y que llegó la hora de darle su lugar en la historia dejas de las letras nacionales. Carlos Ramírez - Publicado en:
La nueva Literatura de la Revolución MexicanaUniversidad Nacional Autónoma de México Los Ángeles La nueva Literatura de la Revolución Mexicana René Avilés Fabila Septiembre 29, 2011 4 PM Rolfe 4302 RENÉ AVILÉS FABILA, in his more than forty years of literary work, teaching and journalism, has won numerous awards from public and private institutions, universities, news organizations and cultural associations. His bibliography consists of short stories, novels, memoirs, essays and articles. His novels include Los juegos, Tantadel, La canción de Odette, El gran solitario de palacio, Réquiem por un suicida, El reino vencido and El amor intangible. His short-story collections include Hacia el fin del mundo, La lluvia no mata a las flores, Fantasías en carrusel, Todo el amor, Cuentos de hadas amorosas, El Evangelio según René Avilés Fabila and El bosque de los prodigios. In 1964, he was named a Fellow of the Mexican Center of Writers, where he wrote his first book of short stories titled Hacia el fin del mundo under the direction of Juan Rulfo, Juan José Arreola and Francisco Monterde. He has also been a regular contributor to several newspapers including, El Día, El Universal, and El Nacional. Currently, Fabila continues to write for Excélsior, as well as for the magazine Siempre!
Afluente de Alas - Antología Poética
AUTORES Mavi Robles-Castillo Editorial: Director General: Editores Ejecutivos: Gestor Editorial y compilador: Corrección de Estilo: Portada: Página Web: http://www.afluentedealas.com/ Ala de Avispa Editores Revista El Búho- Número 131 - Septiembre 2011
Contenido:
De nuestra portada
Ángel Boligán: “Mis historietas y caricaturas son universales e imperecederas” Mario Casasús
Violencia, deporte y periodismo Jorge Bravo La patología de la cultura en México Francisco Javier Guerrero Periodismo cultural: alcances y fronteras René Avilés Fabila Aquel martes... María Eugenia Merino Contra el anonimato de otro crimen Iris Pozas Horcasitas
Confabulario Si vas para Chile… Roberto López Moreno
Autorretrato de una Mujer rapada Perla Schwartz Instantánea para Pascual Borzelli Ulises Velázquez Yo, el fidaiyin Iván Medina Castro Nuevos Brevicuentos Roberto Bañuelas El tren de las 12:30 a Glasgow Roberto Bravo La visita Martha Figueroa de Dueñas Los Monstruos me persiguen Adán Echeverría Y el Papa se fue al Cielo Marcos Winocur Desgano Roberto Barrón Íñiguez Artes visuales
El fauvismo y Le Marroc de Matisse Miguel Ángel Muñoz
Letras, libros y revistas
Mesita de noche Patricia Zama
El joven aquel de Ricardo Garibay Elsa Cano La pluma maestra de la actual literatura libanesa Jorge Iván Garduño La biblioteca de David recomienda... David Figueroa Poemas para un poeta que dejó la poesía Alejandro Alvarado Laura de Berny, dilecta de Balzac Edwin Lugo Apantallados
Moviola en su Laberinto Alonso Ruiz Belmont
Arca de Noé
El perro rabioso del barrio Miguel Sánchez de Armas
Quitaracsa y su riqueza hídrica Francisco Carranza Romero Ahí está el detalle Martha Chapa l64 Monumento a doscientos años de corrupción Daniel Dueñas La culta polaca Por supuesto Verdades y recuerdos de la sociedad holandesa Luis David Pérez Rosas Turbocrónicas Marco Aurelio Carballo La censura en La Jornada Jesus A. Castañeda Los trancos de Bracho Carlos Bracho Para la memoria histórica
Primer ciclo de lecturas Morelenses
El dictador latinoamericanoA nadie debería sorprender esta suerte de género literario, América Latina ha brindado dictadores de toda índole. Por un boletín del INBA, supe de la mesa sobre el tirano latinoamericano compartida por Javier Vargas, Vicente Francisco Torres e Ignacio Ruiz, en el Centro de Creación Literaria Xavier Villaurrutia. Un tema fascinante. Los ponentes, explica la información, señalaron que entre nosotros es una referencia constante como lo es en España Don Juan, La Celestina y Don Quijote. Y algo inagotable, pienso. Los antecedentes literarios no son precisamente latinoamericanos, aunque sí los personajes. Por ejemplo, Tirano Banderas de Valle Inclán, es uno de los inicios. Una novela muy castiza con un dictador muy mexicano. Martín Luis Guzmán con La sombra del caudillo arranca la galería de siniestros o ridículos tiranuelos de Latinoamérica. El señor presidente de Miguel Ángel Asturias la consolida y le da aires de extraña grandeza. A nadie debería sorprender esta suerte de género literario, América Latina ha brindado dictadores de toda índole. En la mesa citada hicieron un recuento: Alejo Carpentier con El recurso del método, Vargas Llosa con La fiesta del chivo, Roa Bastos con Yo el Supremo, García Márquez con El otoño del patriarca. Los mexicanos, añade la nota, cuentan con las aportaciones de Jorge Ibargüengoitia y de quien esto escribe. El primero publicó Los relámpagos de agosto y yo El gran solitario de Palacio. Hay una lista muy amplia. Por tal razón, la novela de dictadores es peculiar, concluyeron los investigadores. Mi novela El gran solitario de Palacio no es tan sólo la historia de un crimen, el 2 de octubre de 1968 y de un asesino, Gustavo Díaz Ordaz, así lo han visto diversos críticos y así la veo yo mismo. Publicada en Argentina, en 1971, es el mural de un sistema autoritario. La ironía es muy distinta al jocoso humor que despliega Ibargüengoitia. El longevo dictador no es el Porfirio Díaz que inspira a Carpentier, lo es un partido y el soporte político creado para mantener el poder. La trama se sostiene a través de un hombre despótico al que cada seis años lo someten, como en la literatura de ciencia ficción, a una operación de cirugía plástica, lo revitalizan, le conceden una personalidad política distinta y un proyecto con variantes de lo mismo para gobernar con dureza a México. El escenario está conformado por los medios de comunicación, las intrigas en busca del poder y los favores del tirano y la lucha de los jóvenes por encontrar caminos democráticos. El eje es la matanza de Tlatelolco, pero la obra es el mural de una larga jornada histórica. Como estudiante de la UNAM me tocó presenciarla, pero otras eran las razones que motivaron la novela: una rebeldía total contra lo establecido. De El gran solitario de Palacio se han hecho infinidad de ediciones y ha sido traducida a diversos idiomas. A pesar de lo que México ha cambiado, no la siento distante de nuestra realidad. No hemos sido capaces de eliminar los elementos que niegan el paso a una auténtica democracia y a una pluralidad enriquecedora. Nuestra historia de caudillismos y mínima tradición democrática persiste, pero se refleja de manera distinta a lo ocurrido en 1968. El presidencialismo persiste, los partidos son tiránicos, los medios no acaban de acertar en su papel de intermediarios entre el poder y la sociedad y los estudiantes piensan más en un futuro lamentable que en la posibilidad de modificar el presente. Otros países de América Latina han superado la fase del dictador, del golpe militar. Nosotros seguimos atorados en un sistema creado por la mano dura de un tirano perpetuo que cada sexenio modifica su rostro. Es posible que la novela del dictador latinoamericano sirva más como experiencia histórica que como fenómeno estético. Pero en su momento cada una contribuyó a debilitar esa figura todopoderosa y brutal que nos tipificaba. Hoy nos sirven de ejemplo de lo que no debe hacerse para ingresar en una modernidad inteligente. René Avilés Fabila Entre letras y palabras con René Avilés FabilaEn el marco del ciclo Entre letras y palabras, el escritor y periodista René Avilés Fabila durante más de una hora conversó con Darío T. Pie, en su papel de La Roña, en una agradable y pícara charla el autor de Tantadel (1975) La canción de Odette (1982) y Réquiem por un suicida (1993), platicó sobre su formación académica y las anécdotas que hasta hoy le han mantenido en el mundo de la literatura
Poetas en torno de la carta de SiciliaPoetas en torno de la carta de Sicilia Entre la lágrima de infinito dolor por una sociedad vejada y el verbo lleno de rabia por la impotencia en este momento, propongo que la sociedad se una en torno de un movimiento que lleve como nombre de identificación, "La carta de Sicilia", documento que pone el dedo en la llaga respecto al México de estos momentos. Propongo que todos los mexicanos decidamos que ¡Basta ya!, pero dicho por el pueblo, y empecemos a tomar acciones ciudadanas en torno de "La carta de Sicilia", y que cada documento que este movimiento produzca adopte la figura anafórica utilizada por el escritor Javier Sicilia: "Estamos hasta la madre". Y una sola y humilde petición, que no se utilice el apellido Martí si no es para nombrar a ese gran poeta y mártir cubano, José Martí, y evitar que se involucre esa ya americanísima palabra nuestra con el nombre de ningún empresario que confunda una honda descomposición social provocada por “señores” políticos, “señores” empresarios" y “señores” criminales, con simples problemas de corte policiaco. Entonces, todos unidos en torno de "La carta de Sicilia". Roberto López Moreno
René Avilés Fabila, una vida sin parar de escribir
RENÉ AVILÉS FABILA, UNA VIDA SIN PARAR DE ESCRIBIR * Critica el periodismo que se hace hoy, cercano a los políticos y el poder; lejano a los ciudadanos.
Luego de tantos homenajes el futuro es escribir, afirma el periodista y también académico. “Estoy concluyendo 3 o 4 libros, puliéndolos, ordenándolos; son cuentos y tuve que acomodarlos, ajustarlos temáticamente y eso me ha llevado tiempo. Aprovecho el tiempo para corregir. Mi otra pasión es el periodismo, aunque me genera problemas y aversiones, también afectos, no puedo dejarlo. Para mí el periodismo es una especie de amante maravillosa que amo entrañablemente, más que mi esposa la literatura y pienso seguir escribiendo en los medios; la academia es otra actividad que se lleva parte de mi vida y tampoco la pienso dejar, seguiré con mis tres actividades centrales”. Avilés Fabila acaba de publicar “Antigua grandeza mexicana”, un libro nostálgico donde pinta a la ciudad de México, al Centro Histórico de los años 40, durante su niñez, el cual será presentado durante la Feria del Libro en febrero y tal vez antes en algún otro recinto. “Eran los años de la Segunda Guerra mundial; un país hermoso, promisorio, con gente buena, era raro ver un acto de violencia, era raro ver un decapitado, asesinados y no había razones para hacer una guerrilla; no había narcotráfico. “Esperamos esté plenamente distribuido para promoverlo porque creo que vale la pena, es un libro de nostalgias, de un Centro Histórico… todavía con jardineras, fuentes, sin ambulantes, aquello que ustedes ya no vieron que yo todavía si alcance a ver. Son recuerdos muy lindos de cuando el centro era el lugar fundamental de la educación. Ahí estaba la universidad, ahí estaban los intelectuales, los pintores, las grandes instituciones de cultura”. En aquellos tiempos, recuerda Avilés Fabila, “conocí a figuras muy admirables como (David Alfaro) Siqueiros y escritores como Agustín Yánez, a (Rafael) Solana a (José) Revueltas a infinidad de artistas que veías ahí, a periodistas que podías conocer: bueno entonces es un libro de nostalgias de lo que hemos perdido”. Uno de los libros que está por finalizar se llama “La invención del espejo”, de 240 o 250 páginas en donde recoge trabajos y conferencias relacionadas con la literatura. “Es una faceta que poco he mostrado, la de ensayista, la del que también se preocupa por temas culturales o por grandes personajes de la literatura y de la pintura; ese libro ya está listo, ahora lo que necesito es encontrar editor porque como ven, produzco más de lo que mis editores pueden absorber”, expresa Avilés Fabila. - ¿Hay algún tema pendiente que le gustaría abordar? - Sí. Hay un tema. Siempre digo que mi literatura tiene tres vertientes: la amorosa, la política y la fantástica. La política como “El Gran Solitario de Palacio” o “Los Juegos”; la fantástica en los cuentos, sobre todo de fantasía en “Carrusel” y la amorosa en novelas como “Tantadel”, “La Canción de Odette”, “Requiem por un Suicida”, pero quiero juntar las tres en una sola en donde esté la política, el amor, la fantasía y esa es una tarea que le estoy dando y dando vueltas; no sé cómo empezar, a veces empiezo como si fuera una novela amorosa, a veces como si fuera una novela política y no he visto contemplado como entraría ahí la fantasía, la imaginación algo más allá de la realidad… no lo sé todavía. Entonces supongo que ya quitándome de encima los libros que estoy por concluir, esta novela será el trabajo al que le dedique mucho tiempo. Avilés Fabila colabora en dos diarios donde su escritura está encaminada al análisis de los temas político-sociales en el país, donde critica a sus actores. También critica al periodismo. “Veo al periodismo lleno de sangre, de amarillismo; es verdad como dicen muchos colegas: el periodismo refleja la realidad y la realidad en estos momentos es violenta, la realidad es difícil, pero esa realidad la han pervertido también los medios de comunicación siguiendo a los muy malos políticos que tenemos; no creo en los partidos políticos, absolutamente en ninguno; creo que son los responsables de la crisis que está llevando el país y finalmente los medios de comunicación que les hacen tanto caso. Tendrían que asumir una actitud mucho más cautelosa, más crítica ante esta realidad y ante estas perversiones de los partidos políticos y del propio estado en su conjunto”. Agrega que hemos envilecido mucho a un país tan hermoso y que “no merecemos esto como sociedad, definitivamente no. Lo que debemos hacer como periodistas pienso yo, como comunicadores, es serle completamente útiles a la sociedad y no al poder, ayudar, orientar a que despierte ese gigante que se llama sociedad mexicana”. La academia, dentro de la que él se encuentra podría ser un ariete para comenzar ese cambio, afirma, sin embargo en este momento se encuentra en una difícil situación. “La academia no está muy bien, la educación primaria, la educación fundamental se descuidó sobre todo por los gobiernos panistas; no quiero decir que antes estaba bien, no, por supuesto que no, pero ahora está peor y las universidades públicas que son todavía el orgullo de la educación en México, están un tanto abandonadas, necesitan un mayor, apoyo sobre todo comprensión”. La educación pública, afirma, es el momento de rehacerla, de apoyarla, de devolverle la dignidad que tuvo. “Mi mamá era una maestra de primaria y vivía dignamente, muy decorosamente de solamente dar clases en una escuela primaria; hoy no se puede decir lo mismo, hoy el mismo sindicato está envilecido, en fin, yo creo que hay que luchar desde abajo desde la sociedad para darle un énfasis a la educación mexicana”. Finalmente, “una pregunta que me gustaría enfrentar y para la cual no tengo la respuesta es: ¿Por qué no hay apoyo para proyecto tan importante como es el Museo del Escritor?”, se cuestiona el representante de la literatura de “la onda”, quien este domingo estará acompañado por José Agustín, Silvia Molina, Bernardo Ruiz y Eraclio Zepeda en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de las Bellas Artes, a las 12:00 horas.
René Avilés Fabila será homenajeado este domingo 30 en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de las Bellas Artes.
Estará acompañado por José Agustín, Silvia Molina, Bernardo Ruiz y Eraclio Zepeda en el ciclo Protagonistas de la Literatura Mexicana.
René Avilés Fabila - Instituto Nacional de Bellas ArtesRené Avilés Fabila
Cuatro gigantes del alma
CUATRO GIGANTES DEL ALMA
Cuatro emociones que merecen nuestra atención y que están englobadas por diversos aspectos: neurológicos y psíquicos, heredados o adquiridos, estables o mudables, colectivos o individuales. La energía que emana de estas 4 emociones, es capaz de conmocionar al hombre y de hacerle resistir el embate de cualquiera de ellas o, inclusive, de todas juntas. Por ello, no es exagerado emplear la voz "gigante" para designar estas cuatro fuerzas que orientan, propulsan y a la vez limitan el universo mental, individual y específico del hombre.
Viajeros en el Umbral
VídeoEl escritor y periodista nos habla sobre la importancia de la lectura. Además, nos comparte su opinión sobre el proyecto El Arco de la Lectura Dim lights
La mejor novela 2 octubre 1968 El gran solitario de palacio
Revista 122 El Búho
El amor intangible de René Avilés FabilaEl amor y la Red. Enredado en un amor o varios intangibles ... ¿ilegibles?. Hay amor a la distancia, como en la época medieval? y empieza de forma epistolar o chateando?. Se conocen más que los cercanos?. Sufres de amores intangibles (la nueva enfermedad de los románticos?). Pues a leer El Amor intangible de René Avilés Fabila, porque uno de estos cuentos puede hablar de tu relación intangible o por lo menos sonreirás y verás que nada es para siempre pero el amor, el amor, tangible o no, ¡es amor!.
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Para cualquier día del año, oleajes.com recomienda el libro Todo el amor, de René Avilés Fabila BAILARINA * Estoy profundamente enamorado de una bailarina. Su tez es blanca, pálida, piel suave y tersa, piernas hermosas y senos pequeños, labios rojos y los ojos oscuros como sus cabellos largos y sedosos. Su cuerpo esbelto gira y danza vestido con mallas negras: lo mismo música de Chaikosvky que rock and roll. Ignoro si me corresponde, si ella siente algún afecto por mí. Parece un enigma indescifrable, me mira tristemente y nunca ríe, en ocasiones me dedica una sonrisa apenas esbozada, cuando en la soledad de mi casa se le termina la cuerda y vuelvo a guardarla en su caja de cristal. Enero 5, 1986. * Publicado en Todo el amor II. Nueva Imagen, 2002. p. 7. |