Ha sido lindo revivir el comienzo de nuestra relación,
tímidamente al principio, y luego mas abierta y franca ...
hasta cuando comenzamos a llenarnos de dudas y
sospechas, y de silencios.
Malditos silencios para no mentirte. Silencios que
callan verdades son mas crueles que las mentiras.
¡ Que tarde lo aprendí !
No supe que tan feliz había sido contigo
hasta ahora. Gracias por amarme,
gracias por haberme dejado amarte.
Mañana es un nuevo año
y el año viejo se queda contigo
No te olvido. Te dejé marchar ... aún amándote
Música. Cuando platicábamos de música y cantos
yo sentía necesidad urgente de escucharla.
Así te lo decía y me daba cuenta que mi ansiedad
te abrumaba un poco.
Decías: " ¡ Jo!, yo no deseo que cambies de gustos
musicales sino que conozcas otros horizontes
armónicos ".
Me hacías reír con esa expresión
porque yo deseaba hacerte conocer también
la música del sur y tu te centrabas en la
anglosajona.
Ahora me queda tu música.
La escucho con frecuencia ...
Una trompeta que resuena
en los silencios de mis amaneceres
un violín que suspira por un adiós.
Y el piano.
¿ Recuerdas cuando te dije que el piano
con esa hilera de teclas blancas y negras me
parecía una sonrisa ¡ con braquetts ! ?
No parabas de reír...
Así como yo me reí cuando
aquella noche en la avenida
resolviste preguntarle a un almendro
si era roble o era guayacán
Me he quedado con tu música
y con tu risa. Y también con los recuerdos.
Fue también una noche de plenilunio
( como esta que ha visto dormirse al año viejo )
cuando hablamos de la lluvia.
Decias que en tu ciudad la lluvia era gris
y que las calles se ponían hoscas;
que en cada patinazo de los autos
había un presagio de locura
una amenaza de casas rodando al fondo
de un abismo y un grito de angustia
congelado en la oscuridad... que por
eso siempre volvías al mar, al mar.
Ahora que lo recuerdo, esta noche
me siento así:
hoscos mis caminos
mis alegrías rodando al abismo
un silencio que no cesa de gritar tu nombre
y mi cuerpo, desnudo,
congelándose en esta oscuridad
Me arroparé con la nostalgia.
Otra vez me he despertado
bañada en sudor ... soñándote.
A través de la ventana
la noche helada me habla de
tu mirada.
Tantas veces buscándola
que cuando me miraste por última vez
ya sabía que intensidad tendría el brillo
de tus ojos ... como enarcarías las
cejas al escuchar mi acento en aquellas
palabras... como abatirías las
pestañas al rodearte con mis brazos.
Y tus lágrimas.
Sabía que tenían el salobre sabor
del mar bravío pero que podían
mitigar la sed mas espantosa.
¿ Recuerdas la noche cuando lloré
contigo por esas bromas del destino ?
No supiste qué decir ni qué hacer.
Sólo me mantuviste entre tus brazos
arañando las sábanas
tragándote la rabia
sudando la impotencia
Nunca perdonaré mi silencio.
Debí decirte que te amaba
y conformarme con despertar
cada noche helada
entre tus tibias sábanas.
Los robles han florecido.
Los de flores amarillas constrastan con el azul cielo
con una intensidad que hace llorar
y los de flores moradas tiene la dulzura de la tibieza
de esos amaneceres compartidos.
¡ Es la loca primavera de esta latitud !
Tan distinta tu invierno de siempre.
¡ Que extraño no verlo todo a través de tus ojos !
Estoy mas triste esta noche.
Deambulé por nuestros boulevares
buscando el eco de tus pasos ...
O la frescura de tu sonrisa ...
Me detuve frente a los escaparates
presintiendo el reflejo de tu cuerpo en los espejos ...
Mi paso cansado me llevó a la vieja banca frente
a la estación del metro.
Pasó el vendedor de palomitas de maíz
también el tren de las cinco
la edición vespertina se agotó en el kiosko de la esquina
y el frio de la noche comenzó a colarse
entre mis botas. Alguien decía que estaba por
llegar el Año Nuevo, que era hora de volver a casa.
Volví a casa y la marmita soltó su nube
de vapor ... el té de bergamota me envolvió
con su aroma ... y me habló de ti.
Ahora, aprisiono la taza buscando tu calor
mientras que la húmeda soledad de
estas noches empieza a resbalar
entre mis muslos.
Oscura noche esta que me envuelve.
Imagino como será volver a saber de ti.
Fantaseo que será como recuperar el aliento
cuando al doblar la esquina del tiempo
se acabe el aire puro del día.
O como beber vino bajo el parral de tus parcelas
Te amo todavía.
Ahora lo sé.
Tu tambien lo sabes.
Ahora sé como me amabas.
Ahora no debo decirte como te amaría.
La soledad es el viento frio y persistente
que se cuela por los resquicios de las ventanas.
Mi soledad aulla en las noches plateadas.
Temblando de espanto los recuerdos
buscan cobijo bajo las almohadas.
Tu perfume.
El recuerdo de tu perfume ahoga mi
plácido discurrir nocturno por la nostalgia.
Llegó con el golpe del viento en la tarde rosa
avasallándome con su dulzura.
Ahora, mientras otros aromas me recuerdan
las horas cálidas compartidas en la cocina
lucho cobardemente contra la certeza
de tu ausencia.
Mi soledad me grita que estás allí
tras el telón de mis dudas.
A tu perfume le falta tu sonrisa
A mi temor le falta tu osadía.
He vuelto a mis silencios
dibujándote con el humo del cigarrillo
mientras le doy vueltas al diario, sin leerlo.
Antes que el nuevo día borrara la angustia
del anterior soñe que me extrañabas
que recorres nuestros caminos buscándonos
y que el eco de tus pasos te devuelven mi vacio.
El sueño me ha causado ... no sé ...
una mezcla indefinible de dolor y de placer
¿Crees que te dejé escapar ?
Hubieras muerto de frío entre mis brazos
la noche gris con su manto de oscuridades
se hubiera cerrado sobre tu rostro
velando para siempre tu sonrisa.
El fuego que arde vigoroso
en mi piel cuando te acaricio
se hubiera tornado en hielo
al menor soplo del viento
en la vela de tu balandra.
No he vuelto a navegar.
Voy al puerto y me quedo allí
en silencio ... viendo como las olas
acarician el casco de las embarcaciones
y los pivotes del muelle
como dejando que las olas me traigan
los cantos de tus tierras.
Presiento que tu estás
saludando el amanecer
que te lleva mi saludo crepuscular.
Y yo me quedo con mi noche
abrazando soledades
besando ausencias
hasta que un día decida
( tal como me lo pediste )
soltar tus cenizas al viento...



