Cuando la profesora dijo a sus alumnos que dibujaran un corazón, esperaba uno idéntico al que ella dibujo en la pizarra y coloreado de rojo.
Al recoger los trabajos se llevó una gran sorpresa : tres de los dibujos no coincidían con el de ella. Malhumorada llamó a Danilo y pidió explicación del dibujo, diciéndole :
- Danilo, en qué se parece el corazón rojo a una raya con un puntico ?
- Señorita - respondió inocente el niño-, en el fondo de la rayita hay un huerto de corazones y el puntico es el sol de los corazones.
La profesora enfada, replicó :
- Danilo, eso no es un corazón. Eso no es nada, nada. Y ahora, siéntate, por supuesto que la nota es mala y hablaré con el director.
Al llamar a Fabián para que explicara su dibujo, el niño sintió desmayarse ; de un jalón la profesora lo sacó al frente, y el niño turbado dijo :
- Maestra, el corazón que yo dibujé es del mundo de las mascotas y son parecidas a las notas musicales.
La profesora furibunda lo expulsó de clase mientras que, burlándose, aclaraba a los alumnos que en nada se parecía un corazón rojo a una nota musical y levantado la voz pidió a Octavio salir al tablero, quien cabizbajo obedeció la orden y luego de recuperar sus fuerzas, exclamó:
- Maestra, mi corazón es como el suyo con la diferencia que usted lo pintó de rojo y yo, del mismo color de la pizarra. Sí, señorita, negro ; negro porque sufro, tengo dolor, dolor, señorita!.
La profesora permaneció insensible y calificándole el dibujo de malo lo hizo sentar.
Al mucho tiempo la profesora se jubiló y jamás supo que tres de los más afamados pintores del mundo habían pasado por sus aulas.
Al recoger los trabajos se llevó una gran sorpresa : tres de los dibujos no coincidían con el de ella. Malhumorada llamó a Danilo y pidió explicación del dibujo, diciéndole :
- Danilo, en qué se parece el corazón rojo a una raya con un puntico ?
- Señorita - respondió inocente el niño-, en el fondo de la rayita hay un huerto de corazones y el puntico es el sol de los corazones.
La profesora enfada, replicó :
- Danilo, eso no es un corazón. Eso no es nada, nada. Y ahora, siéntate, por supuesto que la nota es mala y hablaré con el director.
Al llamar a Fabián para que explicara su dibujo, el niño sintió desmayarse ; de un jalón la profesora lo sacó al frente, y el niño turbado dijo :
- Maestra, el corazón que yo dibujé es del mundo de las mascotas y son parecidas a las notas musicales.
La profesora furibunda lo expulsó de clase mientras que, burlándose, aclaraba a los alumnos que en nada se parecía un corazón rojo a una nota musical y levantado la voz pidió a Octavio salir al tablero, quien cabizbajo obedeció la orden y luego de recuperar sus fuerzas, exclamó:
- Maestra, mi corazón es como el suyo con la diferencia que usted lo pintó de rojo y yo, del mismo color de la pizarra. Sí, señorita, negro ; negro porque sufro, tengo dolor, dolor, señorita!.
La profesora permaneció insensible y calificándole el dibujo de malo lo hizo sentar.
Al mucho tiempo la profesora se jubiló y jamás supo que tres de los más afamados pintores del mundo habían pasado por sus aulas.
Relatos de escritores jóvenes, estudiantes del Colegio "San José de Barranquilla".
Tomados de la sección "Tinta Viva", del periódico escolar.
Tomados de la sección "Tinta Viva", del periódico escolar.




