Tu Mujer Rosa del Desierto
baila al son de pasos simples
en cadencia con la vida.
Tu voz,
amado mío!
se levanta,
cruza la niebla y la distancia
que aparentemente nos separan.
Nos asiste la bondad del
fuego,agua, tierra, aire
que se derraman.
Mi Hombre de Ámbar
barco aventurero
vencedor de mil batallas;
mi "entonces"/playa/mar limpio
esta líquidez que protesta
abre puertas y ventanas para verte
dice en susurros tu nombre como un mantra;
se arregla cada mañana
viendo el espejo reflejando tu imagen;
olvida al ritmo de tu gemido
los combates de la vida diaria.
Llamo a tus brazos para guardar en ellos
palomas,
brebajes,
amaneceres,
flores,
lealtad, aire nuevo, cantos,
valor por fuera, calma interior.
Seduzco tus formas con música,
bailo en el aire como letra en papel
soy un canto de amor!.
Amado!:
eres mi discurso,
mi transcurrir lento,
mi narrador perfecto.
La voluntad de ser locura en "nuestras" noches
se nutre de la fuerza con que asumimos la vida;
con la valentía de decir un sí completo
un "sin siempre y sin jamás".
Señalamos la ruta de los hechos
que con sueños compensan los tiempos lentos.
Amor mío!...
la bandera arrebatada
que se llena de ternura,
está rescatada de la realidad
de saber que somos en el firmamento
dos estrellas ilimitadas, irremediables,
aguas verdes/azules,
cuarzos;
risas íntimas/nada superficiales.
Humanos/concientes
cuerdamente locos,
dibujados en colores iguales,
en entendencias,
distintos en superficies
amplios, libres.
En la urgencia de amarnos
el oeste, el sur, el este y el norte,
se amalgaman.
Amplias el espacio
como ambición de ser en el sueño y en las nubes,
la definición del horizonte.
No aspiras a ser mi prisión
pero eres mi acto independiente de amor.
Te encuentras en mi alma intalterable
y somos libre de amarme
sin barreras.
Liberaré tu canto!.
Eres mi hogar, aire, libertad, tapia,
cama, cajón, humedad.
Siendo Mujer Rosa del Desierto mis cabellos de sal
responsables son de tu mano en la esperanza.
Hombre TierraÁmbar:
bondad transparente,
paisaje de un pueblo marino,
cuerpo ansioso dimensionado,
vencedor de apariencias,
lúdico baile en mi ritmo,
certeza juguetona,
escucha...
llorar en la ternura es crecer a tu lado;
mi pueblo nuevo, expresión creciente
siente mi rumor!:
la canción no es triste;
es pájaro en libertad,
grito que sacude la noche en tu almohada,
sentencia que se desliza en las ventanas
y se abandona al sentir,
del sentir nuestro
mientras bordamos en la espalda
el tejido suave de ser
compañeros, cómplices, amantes, amigos.
Eres el oído dispuesto al huracán que abre la mañana
para darme repetidos momentos primaverales.
Hace frío, pero en tu sonrisa el calor despierta.
Soy el patio donde continuamente
los cristales limpios reflejen el firmamento.
Eres a veces rabia,
otras el universo,
tierra firme, mar embravecido.
En ti , el sí y el no, son la misma contestación
un "si" de esperanza a la vida,
de fe ¡una resurección!.
Leo en tus manos ámbitos de poesía,
guardo en la permanencia tu deseo,
y a la distancia,
mi nombre que como canción
habita en ti desde siempre
es ternura y pasión.
Eres la certeza del delirio,
alegórico camino,
cuerpo que me explica mi andar,
piel de abril, leyenda octava,
irremediablemente "nuestros"...
tu Mujer Rosa del Desierto
de color de flores silvestres... aguarda.
Sumergida en el "te amo"...
en ti,
que eres palabra acalorada,
lluvia en la cara,
año, carreta, juglar, valiente.
Que distintos, diferentes líquidos/mojados
ventanas/puertas
canciones/silencios
mundos juguetones/paseos nocturnos;
encontramos revelaciones
para ser parques,
recursos divertidos/sencillos,
amantes cotidianos;
a veces ángeles, otras demonios,
las más, sólo dos Humanos amorosos.
Apaciguas mi locura diaria
que persigue la verdad
cuando constato que me amas...
siendo tú
ámbar de agua
y yo
desierto de sal.





