Tu andabas descalza sobre la arena mirando las huellas que tus pies desnudos dejaban en ella
Tu silueta se recortaba en el azulado cielo mediterráneo perdiéndose poco a poco entre las olas.
Mi mirada se quedó inmóvil, muerta fija en el lugar donde habías desaparecido. Desperté en el hechizo en algún tiempo. ¿En qué tiempo?
Un coro de gaviotas chillonas rondaba la pequeña embarcación que se acercaba a la costa huyendo de la estela que le perseguía
Sobre la calma superficie de la mar infinitud de pequeños destellos devolvían al sol sus saludos.
Entonces tuvo lugar el milagro: la mar, madre de belleza eterna, madre de la eterna belleza, se abrió para engendrarte
El mágico rito de la creación, el nacimiento de Venus. que la Belleza que Boticelli inmortalizó con la paleta de la sensualidad renacentista
Y surgiste tu entre las olas, escurriendo entre los dedos tus cabellos de oro que esparcían la luz del sol en mil haces dorados ocultando los reflejos plateados de la mar
El viento soplaba sobre tu rostro meciendo tus cabellos, envolviendo todo tu cuerpo con transparente brisa
El sol corría a cubrir tu cuerpo inmaculado iluminando tu nacarada piel con un suave difuminado
El agua impregnaba cada poro de tu piel y remolinaba bajo tus pies tratando de recogerte de nuevo
Y sentí celos del aire y del sol y del agua Y siento celos de todo lo que te roza Y los callo.
Entonces avanzaste hacia mí caminando lentamente en la playa eras como una diosa ...
¡ No !
Eras una diosa. Eras Venus recién concebida.
Tu andabas descalza sobre la arena mirando las huellas que tus pies desnudos dejaban en ella...
Tu silueta se recortaba en el azulado cielo mediterráneo perdiéndose poco a poco entre las olas.
Mi mirada se quedó inmóvil, muerta fija en el lugar donde habías desaparecido. Desperté en el hechizo en algún tiempo. ¿En qué tiempo?
Un coro de gaviotas chillonas rondaba la pequeña embarcación que se acercaba a la costa huyendo de la estela que le perseguía
Sobre la calma superficie de la mar infinitud de pequeños destellos devolvían al sol sus saludos.
Entonces tuvo lugar el milagro: la mar, madre de belleza eterna, madre de la eterna belleza, se abrió para engendrarte
El mágico rito de la creación, el nacimiento de Venus. que la Belleza que Boticelli inmortalizó con la paleta de la sensualidad renacentista
Y surgiste tu entre las olas, escurriendo entre los dedos tus cabellos de oro que esparcían la luz del sol en mil haces dorados ocultando los reflejos plateados de la mar
El viento soplaba sobre tu rostro meciendo tus cabellos, envolviendo todo tu cuerpo con transparente brisa
El sol corría a cubrir tu cuerpo inmaculado iluminando tu nacarada piel con un suave difuminado
El agua impregnaba cada poro de tu piel y remolinaba bajo tus pies tratando de recogerte de nuevo
Y sentí celos del aire y del sol y del agua Y siento celos de todo lo que te roza Y los callo.
Entonces avanzaste hacia mí caminando lentamente en la playa eras como una diosa ...
¡ No !
Eras una diosa. Eras Venus recién concebida.
Tu andabas descalza sobre la arena mirando las huellas que tus pies desnudos dejaban en ella...
Jesús Rocha - España




