Primera Parte
- ¿ Cómo se explica esto, comandante ? - Por el momento no comprendo nada, oficial. ¿ Buscaron la bitácora en la memoria del sisema computaconal de esta nave a la deriva ? - Si, pero no se menciona que hayan embarcado aves. Lo más extraño de todo es esta carta. Fué lo último que se escribió aquí. - ¿ De qué se trata ? - Es una especie de carta de amor, de cuento, de poema ... no sé, no entiendo mucho acerca de esos asuntos. - Déjeme verla.
Pienso en tí, dulce dama de anoche. Te presentaste en mi sueño, casi temblaste de emoción al besar mis labios y yo sentí el sabor del encuentro de almas que se buscaron durente milenios. ¿ De qué estrella del firmamento viniste a obsequiarme tu boca ? ¿ Por qué esta penetrante sensación de haberte conocido antes ? ¿ A quién me recuerdas ?
Mientras estas líneas van brotando desde mi pecho, doy una mirada a las estrellas que me rodean. La primera vez que las vi desde esta nave espacial casi me ahogué ante el espectáculo sobrecogedor.
Esta pequeña sala fue diseñada como observatorio de navegación, es por eso que me permite una visibilidad incomparable. Si apago las luces interiores pareciera que nada se interpone entre los astros y yo, así de perfecto es el cristal de la cúpula; uno se siente flotando entre miles de millones de multicolores luciérnagas cósmicas, sumido en la presencia del universo.
Como quisiera que estuvieses aquí, dulce dama de anoche. No es bueno estar tanto tiempo solo en el espacio.
Bert. Luo y Cayito ya no están. Hace años que no están. Quedé solitario en esta vacía nave con rumbo al cuerpo estelar S-42 de Acturus. Pero aquí no falta nada, excepto tu, claro. Mira, la pasaríamos bien. Tenemos cultivos hidropónicos abundantes. Ah, de paso te cuento que en este largo tiempo me entretuve en el laboratorio de biogenética y desarrollé una fruta con sabor a helado de crema, sé que te gustará. Aquí hay una energía infinita a partir de los vientos solares o del desamble molecular. El agua sintetizada brota de nuestros surtidores mas pura y cristalina que de una vertiente montañosa. En fin, la felicidad por delante.
Pero esta soledad ... Tu visita anoche fue un soplo revitalizador, hermosa dama venida en un sueño. ¿ Cuál será tu nombre ? No me lo dijiste. Sólo nos fundimos en aquel emocionado abrazo. Luego, para mi dicha, quisiste que te besara. Aún tengo en los labios la sensación de tu tibieza y tu suavidad. Eso fue mucho más que un simple sueño, te lo puedo asegurar. Estoy contento, dulce amiga del alma, quiero dejarlo estampado en esta carta que voy dictando.
En el monitor observo como las palabras que pronuncio se transforman en texto escrito. Quedará archivado en la memoria computacional de la nave. También puedo decir "InfoA1", esto hace que en monitor aparezca una joven que me pregunta acerca de qué tema deseo informarme. Claro que esta dama es sólo una imagen digital, un dibujo electrónico que parece real, pero no es más que datos programados.
Y pensar que en esta larga soledad casi me enamoro de ella ...
Le digo sueños y aparece un menú con varias opciones. Escojo "causas". Dice que una de ellas tiene que ver con lo que se teme. Si te asusta Drácula, paf ... en sueños se te aparece, pero lo crea uno mismo con su miedo. Si te dan temor las alturas, te verás cayendo por un precipicio. Hmmmm ... puede ser, pero yo creo que ciertas experiencias nocturnas son reales, aunque en otras dimensiones.
Pienso que nuestros espíritus se encontraron, se abrazaron y se besaron realmente. Siento que esto fue posible porque el amor no une, nos ha unido siempre. Es como si fuésemos dos almas que se reencontraron, aunque no en el plano físico; no importa, este plano no es el principal.
Dice un antiguo libro sagrado, el Bhagavad Gita, me parece, que este cuerpo perecible es algo transitorio, pero que más allá de esta materia somos energía consciente y eterna. Dice que allí no nos limitan las distancias ni el tiempo y yo le creo.
Nos encontramos y lo seguiremos haciendo cada noche, amada mía. Tomados de nuestras manos etéricas viajaremos por las estrellas sin necesidad de vehículos como este. Entonces, en algún hermoso rincón dimensional, en un refugio sólo para nosotros nos contaremos lo que vivimos durante nuestra larga separación. Y te hablaré de mi infancia.
Desde aquí puedo ver gran parte del fuselaje de esta nave. Me gusta observar las ventanas iluminadas, por eso mantengo siempre encendidas las luces interiores. Imagino que voy en un velero espacial engalanado.
Es cierto que siempre estaremos unidos en los planos sutiles, pero... que bien estaríamos aquí los dos; transformaríamos este lugar en un nido de amor, un nido estelar. Creo que en el primer año lo pasaríamos simplemente mirándonos a los ojos, comunicándonos sin necesidad de palabras.
Otra de las cuasas de los sueños, según la señorita digital de la pantalla, se relacionaba con una re-elaboración de imágenes que el subconsciente efectúa, pero eso no tiene nada que ver con nuestro amor. Volvamos a la infancia. .
Ah, mi querido y lejano planeta azul. Había un arroyo sombreado por grandes álamos y sauces. En el verano los primos y los hijos de los grandes amigos de mis padres. Entonces mi perrito se olvidaba de mi y prefería la amistad de los demás chicos. Yo lo comprendía, la novedad ... Las competencias de palitos llevados por la corriente era algo digno de verse. Cada niño tiraba el suyo al gua y ¡ partida !. Corriendo y saltando por la orilla seguíamos el curso de las fragatas. lanchas, patrulleras, transatlánticos atómicos y porta-aviones. Casi siempre ganaba el mío, pero yo hacía trampas sin saberlo: en lugar de gritar para animar al palito que representaba a mi carabela nuclear, como hacían los demás, yo imaginaba que un ángel volador invisible lo empujaba con su dedo. Resultaba, pero era una trampa, como se vino a comprobar mas tarde con el tremendo desarrollo que logró la ciencia psicotrónica.
¿ Por qué tiendo a recordar mi infancia cuando pienso en ti ? Siento que hay una oculta razón, si, tu presencia me lleva muy atrás.
El trigo maduraba alto. Verano.
Un dorado mar de terciopelo vegetal se extendía hasta el horizonte, trepando ondulante por las colinas suaves.
Persiguiendo a una gaviota me fui alejando demasiado de la granja de mis padres. Es que no era normal encontrar una gaviota en el campo, tan lejos de la costa. Creo que estaba perdida. Ella me dejaba acercar un poco, pero cuando la iba a alcanzar, levantaba el vuelo.
¡ Cuántos recuerdos olvidados han llegado contigo, inolvidable dama de anoche !
La gaviota se alejaba unos metros y se detenía a esperarme en algún claro enter las espigas. Creo que jugaba conmigo. Así, una gaviota perdida me fué llevando hasta las cercanías de la granja vecina. La última vez que la ví, volaba hacia las riberas del arroyo - Seis vueltas alrededor del sol amarillo había completado mi cuerpo nuevecito -. No encontré a la gaviota, pero en su lugar, de pie junto al arroyo estaba ... si ... claro ... aquella hermosa niña. Cecy ... mirándome con serena picardía color azul cielo.
Eras tú, dama de anoche, los mismo amados ojos que dejaban presentir a la compañera de milenios, la misma presencia tibia y cercana... Un muñeco de tela colgado de tu manita pequeña me sonreía dándome la bienvenida:
- ¿ A quién buscas ?
- A una gaviota perdida.
- No está perdida - Reíste, creo que con cierto rubor en tus mejillas.
- ¿ Cómo te llamas ?
- Daniel, ¿ y tu ?
- Cecy.
- ¿ Y cuál es el nombre de tu muñeco ?
- No tiene nombre.
- ¿ Por qué ?
- Porque no ha sido bautizado todavía.
- Ahh
Segunda Parte
Y nos enamoramos una vez más, en el infinito caleidoscopio de encuentros y desencuentros a través de las existencias. Conversamos y jugamos hasta mucho después de que el sol descendió por los trigales.
Los adultos olvidaron las cosas que dos chicos de cinco y seis años pueden saber; desconocen qué recuerdo dormidos, heredados tal vez de anteriores experiencias, o sugeridos desde otras dimensiones de la conciencia despiertan en la intimidad infantil.
Antes de media hora supimos que nos pertenecíamos para siempre.
¿ Por qué lo olvidé durante tanto tiempo ? ... No, no lo olvidé; sólo dejé de darme cuenta. Decidimos casarnos. En un secreto refugio nupcial sellamos el pacto con un beso de algodón y mermelada. El muñeco de gorra azul se convirtió en nuestro hijo. Lo bautizamos en el río y le pusimos su nombre: Pilín. Quise ir a cazar un pájaro para que el niño se alimentara.La idea te hizo reir, dijste que a su corta edad sólo tomaba leche, entonces recordé a Mariposa, la vaca del vecino. Propuse una excursión hacia el establo en busca de leche para Pilincito, pero tú, misteriosamente dijiste que no hacía falta y sonriendo te acercaste el muñeco hasta tu pecho. Me sentí muy tonto.
Cuando las estrellas comenzaron a aparecer, tu dedito apuntó hacia el cielo. Expresaste algo que ahora que lo pienso tal vez fue el oculto resorte que años después me impulsó a seguir la profesión astronaútica:
- Cuando nos volvamos a encontrar, será en medio de esas estrellas
Y así fue, amada Cecy, pero en aquel momento se rompió toda la magia y nunca más te volví a ver.
- Danieeeeeeeel.
Mis padres llegaron y quise que te conocieran, pero ya no estabas. Quedé con una sensación de vacío en el pecho. No se me quitó jamás Hubiera necesitado un hasta mañana, la esperanza de volver a verte, pero secretamente intuí que no iba a ser así.
Me acerqué al arroyo todos los días. Te esperaba durante horas infinitas, siempre con la ilusión de que aparecieras, pero nunca lo hiciste. Poco tiempo después mis padres vendieron la granja, nos fuimos a otro país, otro idioma, casi otro mundo. Olvidé el pasado, pero no a tí, no todavía.
Cuando vino la enfermedad que se llevó a Bert, Lou y Cayito, la nave quedó sin los tripulantes necesarios para hacerlla funcionar de acuerdo al Proyecto Arcturus. Los reactores se apagaron, y yo, simple navegante, trazador de rutas espaciales, sólo entiendo de cartas y coordenadas; de maquinarias, cero. No quise tocar ninguna palanca o botón. no fuese a estallar todo el artefacto.
Hace tiempo dejé de interntar manipular la radio; sólo escucho zumbidos y crepitares. El buen Cayito era el encargado de manejar ese enredoso aparato lleno de teclas digitales, luces y pantallas con cifras incomprensibles.
Cuando cumplí veintiún años volví al terruño. No me lo vas a creer, pero fui con la sola finalidad de encontrarte y casarme contigo, esta vez de acuerdo a protocolos menos infantiles, aunque no sé si más válidos. Tanta falta me hacías.
Encendido de esperanza conduje un automóvil hacia l avieja granja. Por el camino imaginaba mil reencuentros felices, y también me angustié tantas veces pensando que podría no hallarte o que no recordases nada, o lo que es peor, verte en otros brazos.
Pero lo que mas me atormentaba era la sensación de estar cometiendo una idiotez. Sólo a un débil metal podría ocurrírsele hacer un viaje tan largo por confiar en una historia infantil que ... tal vez nunca ocurrió, que quizás fue sólo un sueño.
Los trigales se habían transformado en campos de pastoreo. Un mar de vacas por esas colinas. La granja de al lado tampoco estaba ya, todo pertenecía a la empresa. NO PASAR, PROPIEDAD PRIVADA. Mejor no te cuento acerca de aquella angustia.
Interrogué a la gente del lugar y nadie sabía nada del pasado, pero me condujeron hasta un viejo campesino. El hombre recordaba a mis padres, a mí mismo cuando era niño. Acerca del vecino, dijo que vivió solo, que nunca tuvo ninguna hija de ojos azules llamada Cecy y que jamás lo visitaba nadie.
¡ Cuanto amor, Gaviota mía, cuánto esfuerzo, cuánta entrega !
Desde tu mundo, desde tu estrella proyectaste tu alma para recordarme el vínculo que nos unía y vaticinar el futuro encuentro en el cielo, pero esto lo comprendo ahora, luego de tu visita de anoche. Aquella vez las palabras del anciano me causaron la más terrible desolación.
También dice el monitor que hay otra cosa que provoca sueños, pero me parece una tontería. Los investigadoores desconocen trtanto aún ... bueno, son sueños compensatorios. Si eres pobre o feo, lo que tu alma necesita...
Quince años solitario en una nave, necesitándote, es demasiado tiempo Pasado mañana cumpliré 39, pero ahora estás tu, Cecy amada ... déjame acariciar tus cabellos de trigal, me recuerdan el lugar de nuestro encuentro infantil. No sé si sabes, pero nunca me entregué a otra mujer. Es que para mí, nuestro casamiento no fue sólo un juego de niños. Sencillamente, no pude serte infiel.
Te agradezco tanto por haber venido a mi, Gaviota Adorada... Vamos a ser felices para siempre. No necesitaremos esta nave ni estos cuerpos.
Volaremos ... volaremos
- ¿ No encontró nada mas, oficial ?
- No, comandante, sólo esta carta. Mis hombre ya revisaron toda la nave. No hay seres, ni vivos ni muertos.
- Es evidente que el navegante, el autor de esta carta, lanzó al espacio los cadáveres de los tres tripulantes, pero él mismo tendría que estar aquí, o sus despojos al menos, porque el sistema de eyección al espacio sólo puede ser operado desde la sala de mandos ...
- Si, comandante. Y los restos de esta pareja de gaviotas no deberían estar aquí.
- No, oficial ...
Jesús Rocha
- ¿ Cómo se explica esto, comandante ? - Por el momento no comprendo nada, oficial. ¿ Buscaron la bitácora en la memoria del sisema computaconal de esta nave a la deriva ? - Si, pero no se menciona que hayan embarcado aves. Lo más extraño de todo es esta carta. Fué lo último que se escribió aquí. - ¿ De qué se trata ? - Es una especie de carta de amor, de cuento, de poema ... no sé, no entiendo mucho acerca de esos asuntos. - Déjeme verla.
Pienso en tí, dulce dama de anoche. Te presentaste en mi sueño, casi temblaste de emoción al besar mis labios y yo sentí el sabor del encuentro de almas que se buscaron durente milenios. ¿ De qué estrella del firmamento viniste a obsequiarme tu boca ? ¿ Por qué esta penetrante sensación de haberte conocido antes ? ¿ A quién me recuerdas ?
Mientras estas líneas van brotando desde mi pecho, doy una mirada a las estrellas que me rodean. La primera vez que las vi desde esta nave espacial casi me ahogué ante el espectáculo sobrecogedor.
Esta pequeña sala fue diseñada como observatorio de navegación, es por eso que me permite una visibilidad incomparable. Si apago las luces interiores pareciera que nada se interpone entre los astros y yo, así de perfecto es el cristal de la cúpula; uno se siente flotando entre miles de millones de multicolores luciérnagas cósmicas, sumido en la presencia del universo.
Como quisiera que estuvieses aquí, dulce dama de anoche. No es bueno estar tanto tiempo solo en el espacio.
Bert. Luo y Cayito ya no están. Hace años que no están. Quedé solitario en esta vacía nave con rumbo al cuerpo estelar S-42 de Acturus. Pero aquí no falta nada, excepto tu, claro. Mira, la pasaríamos bien. Tenemos cultivos hidropónicos abundantes. Ah, de paso te cuento que en este largo tiempo me entretuve en el laboratorio de biogenética y desarrollé una fruta con sabor a helado de crema, sé que te gustará. Aquí hay una energía infinita a partir de los vientos solares o del desamble molecular. El agua sintetizada brota de nuestros surtidores mas pura y cristalina que de una vertiente montañosa. En fin, la felicidad por delante.
Pero esta soledad ... Tu visita anoche fue un soplo revitalizador, hermosa dama venida en un sueño. ¿ Cuál será tu nombre ? No me lo dijiste. Sólo nos fundimos en aquel emocionado abrazo. Luego, para mi dicha, quisiste que te besara. Aún tengo en los labios la sensación de tu tibieza y tu suavidad. Eso fue mucho más que un simple sueño, te lo puedo asegurar. Estoy contento, dulce amiga del alma, quiero dejarlo estampado en esta carta que voy dictando.
En el monitor observo como las palabras que pronuncio se transforman en texto escrito. Quedará archivado en la memoria computacional de la nave. También puedo decir "InfoA1", esto hace que en monitor aparezca una joven que me pregunta acerca de qué tema deseo informarme. Claro que esta dama es sólo una imagen digital, un dibujo electrónico que parece real, pero no es más que datos programados.
Y pensar que en esta larga soledad casi me enamoro de ella ...
Le digo sueños y aparece un menú con varias opciones. Escojo "causas". Dice que una de ellas tiene que ver con lo que se teme. Si te asusta Drácula, paf ... en sueños se te aparece, pero lo crea uno mismo con su miedo. Si te dan temor las alturas, te verás cayendo por un precipicio. Hmmmm ... puede ser, pero yo creo que ciertas experiencias nocturnas son reales, aunque en otras dimensiones.
Pienso que nuestros espíritus se encontraron, se abrazaron y se besaron realmente. Siento que esto fue posible porque el amor no une, nos ha unido siempre. Es como si fuésemos dos almas que se reencontraron, aunque no en el plano físico; no importa, este plano no es el principal.
Dice un antiguo libro sagrado, el Bhagavad Gita, me parece, que este cuerpo perecible es algo transitorio, pero que más allá de esta materia somos energía consciente y eterna. Dice que allí no nos limitan las distancias ni el tiempo y yo le creo.
Nos encontramos y lo seguiremos haciendo cada noche, amada mía. Tomados de nuestras manos etéricas viajaremos por las estrellas sin necesidad de vehículos como este. Entonces, en algún hermoso rincón dimensional, en un refugio sólo para nosotros nos contaremos lo que vivimos durante nuestra larga separación. Y te hablaré de mi infancia.
Desde aquí puedo ver gran parte del fuselaje de esta nave. Me gusta observar las ventanas iluminadas, por eso mantengo siempre encendidas las luces interiores. Imagino que voy en un velero espacial engalanado.
Es cierto que siempre estaremos unidos en los planos sutiles, pero... que bien estaríamos aquí los dos; transformaríamos este lugar en un nido de amor, un nido estelar. Creo que en el primer año lo pasaríamos simplemente mirándonos a los ojos, comunicándonos sin necesidad de palabras.
Otra de las cuasas de los sueños, según la señorita digital de la pantalla, se relacionaba con una re-elaboración de imágenes que el subconsciente efectúa, pero eso no tiene nada que ver con nuestro amor. Volvamos a la infancia. .
Ah, mi querido y lejano planeta azul. Había un arroyo sombreado por grandes álamos y sauces. En el verano los primos y los hijos de los grandes amigos de mis padres. Entonces mi perrito se olvidaba de mi y prefería la amistad de los demás chicos. Yo lo comprendía, la novedad ... Las competencias de palitos llevados por la corriente era algo digno de verse. Cada niño tiraba el suyo al gua y ¡ partida !. Corriendo y saltando por la orilla seguíamos el curso de las fragatas. lanchas, patrulleras, transatlánticos atómicos y porta-aviones. Casi siempre ganaba el mío, pero yo hacía trampas sin saberlo: en lugar de gritar para animar al palito que representaba a mi carabela nuclear, como hacían los demás, yo imaginaba que un ángel volador invisible lo empujaba con su dedo. Resultaba, pero era una trampa, como se vino a comprobar mas tarde con el tremendo desarrollo que logró la ciencia psicotrónica.
¿ Por qué tiendo a recordar mi infancia cuando pienso en ti ? Siento que hay una oculta razón, si, tu presencia me lleva muy atrás.
El trigo maduraba alto. Verano.
Un dorado mar de terciopelo vegetal se extendía hasta el horizonte, trepando ondulante por las colinas suaves.
Persiguiendo a una gaviota me fui alejando demasiado de la granja de mis padres. Es que no era normal encontrar una gaviota en el campo, tan lejos de la costa. Creo que estaba perdida. Ella me dejaba acercar un poco, pero cuando la iba a alcanzar, levantaba el vuelo.
¡ Cuántos recuerdos olvidados han llegado contigo, inolvidable dama de anoche !
La gaviota se alejaba unos metros y se detenía a esperarme en algún claro enter las espigas. Creo que jugaba conmigo. Así, una gaviota perdida me fué llevando hasta las cercanías de la granja vecina. La última vez que la ví, volaba hacia las riberas del arroyo - Seis vueltas alrededor del sol amarillo había completado mi cuerpo nuevecito -. No encontré a la gaviota, pero en su lugar, de pie junto al arroyo estaba ... si ... claro ... aquella hermosa niña. Cecy ... mirándome con serena picardía color azul cielo.
Eras tú, dama de anoche, los mismo amados ojos que dejaban presentir a la compañera de milenios, la misma presencia tibia y cercana... Un muñeco de tela colgado de tu manita pequeña me sonreía dándome la bienvenida:
- ¿ A quién buscas ?
- A una gaviota perdida.
- No está perdida - Reíste, creo que con cierto rubor en tus mejillas.
- ¿ Cómo te llamas ?
- Daniel, ¿ y tu ?
- Cecy.
- ¿ Y cuál es el nombre de tu muñeco ?
- No tiene nombre.
- ¿ Por qué ?
- Porque no ha sido bautizado todavía.
- Ahh
Segunda Parte
Y nos enamoramos una vez más, en el infinito caleidoscopio de encuentros y desencuentros a través de las existencias. Conversamos y jugamos hasta mucho después de que el sol descendió por los trigales.
Los adultos olvidaron las cosas que dos chicos de cinco y seis años pueden saber; desconocen qué recuerdo dormidos, heredados tal vez de anteriores experiencias, o sugeridos desde otras dimensiones de la conciencia despiertan en la intimidad infantil.
Antes de media hora supimos que nos pertenecíamos para siempre.
¿ Por qué lo olvidé durante tanto tiempo ? ... No, no lo olvidé; sólo dejé de darme cuenta. Decidimos casarnos. En un secreto refugio nupcial sellamos el pacto con un beso de algodón y mermelada. El muñeco de gorra azul se convirtió en nuestro hijo. Lo bautizamos en el río y le pusimos su nombre: Pilín. Quise ir a cazar un pájaro para que el niño se alimentara.La idea te hizo reir, dijste que a su corta edad sólo tomaba leche, entonces recordé a Mariposa, la vaca del vecino. Propuse una excursión hacia el establo en busca de leche para Pilincito, pero tú, misteriosamente dijiste que no hacía falta y sonriendo te acercaste el muñeco hasta tu pecho. Me sentí muy tonto.
Cuando las estrellas comenzaron a aparecer, tu dedito apuntó hacia el cielo. Expresaste algo que ahora que lo pienso tal vez fue el oculto resorte que años después me impulsó a seguir la profesión astronaútica:
- Cuando nos volvamos a encontrar, será en medio de esas estrellas
Y así fue, amada Cecy, pero en aquel momento se rompió toda la magia y nunca más te volví a ver.
- Danieeeeeeeel.
Mis padres llegaron y quise que te conocieran, pero ya no estabas. Quedé con una sensación de vacío en el pecho. No se me quitó jamás Hubiera necesitado un hasta mañana, la esperanza de volver a verte, pero secretamente intuí que no iba a ser así.
Me acerqué al arroyo todos los días. Te esperaba durante horas infinitas, siempre con la ilusión de que aparecieras, pero nunca lo hiciste. Poco tiempo después mis padres vendieron la granja, nos fuimos a otro país, otro idioma, casi otro mundo. Olvidé el pasado, pero no a tí, no todavía.
Cuando vino la enfermedad que se llevó a Bert, Lou y Cayito, la nave quedó sin los tripulantes necesarios para hacerlla funcionar de acuerdo al Proyecto Arcturus. Los reactores se apagaron, y yo, simple navegante, trazador de rutas espaciales, sólo entiendo de cartas y coordenadas; de maquinarias, cero. No quise tocar ninguna palanca o botón. no fuese a estallar todo el artefacto.
Hace tiempo dejé de interntar manipular la radio; sólo escucho zumbidos y crepitares. El buen Cayito era el encargado de manejar ese enredoso aparato lleno de teclas digitales, luces y pantallas con cifras incomprensibles.
Cuando cumplí veintiún años volví al terruño. No me lo vas a creer, pero fui con la sola finalidad de encontrarte y casarme contigo, esta vez de acuerdo a protocolos menos infantiles, aunque no sé si más válidos. Tanta falta me hacías.
Encendido de esperanza conduje un automóvil hacia l avieja granja. Por el camino imaginaba mil reencuentros felices, y también me angustié tantas veces pensando que podría no hallarte o que no recordases nada, o lo que es peor, verte en otros brazos.
Pero lo que mas me atormentaba era la sensación de estar cometiendo una idiotez. Sólo a un débil metal podría ocurrírsele hacer un viaje tan largo por confiar en una historia infantil que ... tal vez nunca ocurrió, que quizás fue sólo un sueño.
Los trigales se habían transformado en campos de pastoreo. Un mar de vacas por esas colinas. La granja de al lado tampoco estaba ya, todo pertenecía a la empresa. NO PASAR, PROPIEDAD PRIVADA. Mejor no te cuento acerca de aquella angustia.
Interrogué a la gente del lugar y nadie sabía nada del pasado, pero me condujeron hasta un viejo campesino. El hombre recordaba a mis padres, a mí mismo cuando era niño. Acerca del vecino, dijo que vivió solo, que nunca tuvo ninguna hija de ojos azules llamada Cecy y que jamás lo visitaba nadie.
¡ Cuanto amor, Gaviota mía, cuánto esfuerzo, cuánta entrega !
Desde tu mundo, desde tu estrella proyectaste tu alma para recordarme el vínculo que nos unía y vaticinar el futuro encuentro en el cielo, pero esto lo comprendo ahora, luego de tu visita de anoche. Aquella vez las palabras del anciano me causaron la más terrible desolación.
También dice el monitor que hay otra cosa que provoca sueños, pero me parece una tontería. Los investigadoores desconocen trtanto aún ... bueno, son sueños compensatorios. Si eres pobre o feo, lo que tu alma necesita...
Quince años solitario en una nave, necesitándote, es demasiado tiempo Pasado mañana cumpliré 39, pero ahora estás tu, Cecy amada ... déjame acariciar tus cabellos de trigal, me recuerdan el lugar de nuestro encuentro infantil. No sé si sabes, pero nunca me entregué a otra mujer. Es que para mí, nuestro casamiento no fue sólo un juego de niños. Sencillamente, no pude serte infiel.
Te agradezco tanto por haber venido a mi, Gaviota Adorada... Vamos a ser felices para siempre. No necesitaremos esta nave ni estos cuerpos.
Volaremos ... volaremos
- ¿ No encontró nada mas, oficial ?
- No, comandante, sólo esta carta. Mis hombre ya revisaron toda la nave. No hay seres, ni vivos ni muertos.
- Es evidente que el navegante, el autor de esta carta, lanzó al espacio los cadáveres de los tres tripulantes, pero él mismo tendría que estar aquí, o sus despojos al menos, porque el sistema de eyección al espacio sólo puede ser operado desde la sala de mandos ...
- Si, comandante. Y los restos de esta pareja de gaviotas no deberían estar aquí.
- No, oficial ...
Jesús Rocha




